martes, 26 de mayo de 2015

Introducción

Si pudiéramos establecer una definición de Historia del arte, deberíamos considerar que es una materia que se encarga de estudiar la producción artística durante todas las etapas históricas, profundizando en el contexto filosófico, político, social y cultural  en el que se desenvuelven los artistas y sus creaciones. El historiador del arte, ha sido por lo tanto,  un personaje privilegiado dentro del panorama social, conocedor de los artistas y los mecenas, encargado de conservar las obras e incluso restaurarlas; Algunos, como Vasari, llegaron incluso a participar de la noble actividad que es la creación artística.
Los historiadores del arte siempre se han preocupado por la conservación de dichas  obras, hecho que motivó la creación de los primeros museos. No obstante, con la instauración de dichos espacios para la conservación de las obras, surge un estudio sobre las condiciones y metodologías para la salvaguarda de las mismas, según sus características y tipologías. Nace, por tanto, la Museografía, así como el primer tratado que versa sobre la misma, la Musepraphia de Friedrich Neickel de 1727.
La museografía existe, como podemos ver, desde inicios del siglo XVIII,  aparecida en el seno de la Ilustración, del conocimiento y las revueltas sociales, cuyo principal objetivo sería llevar a cabo la democratización del arte, acercando la cultura al público a través de la creación de espacios donde los espectadores- inicialmente la burguesía y más tarde el proletariado-, pudieran recrearse en las obras, educarse, elevar su nivel de conocimiento a un nivel mucho más ilustrado. Es por ello que el historiador del arte ha necesitado de otros medios para la aclaración y organización de dichas obras, convirtiendo las Cámaras de las Maravillas medievales, en verdaderos centros con un discurso expositivo conciso, creado para su entendimiento. Por lo que tras el nacimiento del Museo, vino su organización interna, así como la utilización de otros medios necesarios de enseñanza como puede ser la creación de catálogos, inventarios, críticas de arte, panfletos informativos, cartelas, etc., que en un principio fueron elaborados para expertos, siendo adaptado más tarde a un lenguaje didáctico para todos los públicos.
 La manera de exponer dichas obras es lo que diferencia un museo del siglo XVIII, como La Isla de los Museos de Berlín, en la que prima una museografía basada principalmente en contexto romántico del ochocientos; Uno del siglo XX, de los que podemos encontrar ejemplos tan revolucionarios en cuanto a museografía como el Centro Nacional Georges Pompidou de 1977, hijo de las teorías de George H. Rivière e introductor de lo que se conoce como la Nueva Museología; Y uno del siglo XXI, donde además de todo ello, se ha de tener en cuenta otra serie de cuestiones como la participación del espectador en el mismo, así como la introducción de nuevos medios como son las Redes Sociales, favorables para la difusión, o las creaciones que han traído consigo las tecnologías, como son las instalaciones, que requieren de una acogida especial en la sala. En definitiva, encontramos a lo largo de la historia diferentes demandas culturales en la sociedad que los museógrafos han debido solventar al interno del espacio expositivo.
Podríamos entrar aquí en otro debate, en cómo la Museología y la Museografía confluyen en discusiones sobre el objetivo de sus estudios, sus metodologías y sistemas. No obstante, en el presente trabajo sería improcedente detenerse en ello, por lo que nos quedaremos con una museografía que es la encargada de adecuar el discurso expositivo  de un museo a las exigencias de la sociedad actual, de su aprendizaje, así como de la conservación de las piezas. Es, por lo tanto, objeto de la Museografía tener en cuenta tanto los elementos de seguridad y como la didáctica del museo, que cambiará según la tipología y el origen de la colección, el continente de la misma, etc.

Con ello, podríamos comenzar a establecer las bases del presente trabajo, que no son otras que analizar de forma crítica las exposiciones que se realizan en las galerías y centros de exposiciones de la ciudad de Córdoba durante el año 2015, teniendo en cuenta las visiones opuestas del curador, museógrafo, comitente, etc., y el espectador. Siendo verdaderamente importante el resultado final de las exposiciones, que es siempre la recreación estética y el conocimiento. Mi  aportación a este trabajo sería el análisis y la mejora de las instalaciones, la contribución con alguna idea  o proyecto que lleve al mejor entendimiento de las piezas y procure, sobre todo, que se lleve a cabo ese juego del arte, del que los estudiosos nos encargamos de incentivar en el espectador. Hagamos, pues, juego del arte; hagamos museografía. 

martes, 12 de mayo de 2015

- Antología de Gervasio Sánchez -



En este apartado hablaremos de la actividad creativa de Gervasio Sánchez, un reconocido fotógrafo cuya producción más importante ha sido su trabajo como fotoperiodista en escenarios bélicos, llevando a cabo reportajes de las desgracias acaecidas en las guerras así como la huella que dejan en los individuos. Esta muestra antológica está organizada con motivo del Premio Nacional de Fotografía en 2009 por su gran labor trabajando en África, Asia, Europa y América Latina. La Sala Vimcorsa expone los proyectos realizados entre 1984 y 2010, con motivo de la celebración de la XIV Bienal de Fotografía de Córdoba, llevada a cabo entre el 13 de marzo del 2015 y el 27 de mayo del mismo año. 

Nuestra labor, pues, sería intentar analizar este espacio expositivo  desde la perspectiva de la propia comisaria, Sandra Bastells que, desde su propia producción como fotógrafa, entiende perfectamente todas los entresijos de este arte, así como realiza una muy elaborada elección de fotografías para crear un discurso perfectamente comprensible donde autor y obra dialogan con el espectador mostrando tanto visualmente como mediante la utilización de otros medios textuales, las series fotográficas de Gervasio Sánchez. En definitiva, vamos a poder observar cómo la comisaria, especialista en fotoperiodismo,  crea el discurso expositivo de otro artista cumbre de la fotografía documental. De esta manera, comenzaremos comentando las secciones en las que se ha dividido la obra de Gervasio Sánchez y, posteriormente, pasaremos a analizar los recursos técnicos empleados para los mismos.

Debemos tomar como punto de partida que la Sala Vimcorsa está construida en el interior de lo que anteriormente fuera la Casa Carbonell, que fue rehabilitada por la arquitecto Irene de Bustamante García-Mauriño, y  promovida por la ya disuelta empresa municipal ProCórdoba. 

Para iniciarnos en el recorrido, Sandra Bastells nos propone cinco secciones que, posteriormente, los expertos museógrafos trabajadores de la sala Vimcorsa han dispuesto según las salas existentes.
Cada sección se encuentra separada de las demás por un panel negro en el que indica el nombre de la misma, que puede ser tanto las fotografías realizadas en un determinado continente o país, o el nombre de la serie fotográfica realizada, junto con una pequeña explicación en la que el autor resume sus vivencias en dicho espacio o una introducción a lo que significó para él la creación de dicha serie, que sería crucial en sus futuras fotografías. 



 De esta manera, en la primera sala nos encontramos inicialmente con dos carteles explicativos tanto de la vida y obra del propio autor, por un lado, reflejando mediante sus propias palabras lo que ha supuesto para él el haber vivido tanta desolación acaecida por los desastres de la guerra; y, por otro lado, cuál ha sido el objetivo de la comisaria, gran conocedora de la obra de Gervasio Sánchez, al realizar el proyecto de la presente exposición. De tal manera, el espectador puede entender mediante dos textos cortos y concisos lo que va a ver a partir de esos paneles. 

Posteriormente iniciamos el recorrido de la exposición con la primera sección, denominada América Latina, que realiza entre los años 1984 y 1992. Junto a ella nos encontramos la segunda sección, denominada Balcanes, realizada entre los años 1991 y 1999. En ambas, podemos observar fotografías en los que los desastres de guerra se hacen patentes mediante imágenes de soldados que lloran a sus compañeros fallecidos o niños escondidos tras cristales rotos. En definitiva, una sarta de fotografías de excelente calidad y suprema poética que se encuentran enmarcadas mediante la utilización de marcos negros o blancos muy simples, que embellecen el contenido del mismo.  
La disposición de las mismas se realiza de manera ordenada, haciendo grupos pares o tríos de obras separadas de las correlativas, ayudando a percibir mejor el panorama que se nos muestra en las imágenes, como si no pudieran ser entendidos unas sin otras, debido en gran parte a que se repite el personaje o sigue la misma temática. 
De tal manera, se distribuyen ambas secciones en una primera sala iluminada mediante una luz artificial, que se ayuda en gran parte de que la pared se encuentre pintada con un color muy neutral, conseguida mediante lámparas con apliques de raíl que, pese a que dan una luz focal, no molesta para la contemplación de las obras, ya que las mismas están protegidas con cristales antirreflejantes, como podemos observar en la imagen inferior. Así mismo, el espectador puede encontrar una pequeña cartela informativa a través de la cual se le informa del título, técnica y año en la que fue tomada la fotografía. Estos dos últimos puntos de iluminación e información se irán repitiendo en todas las salas, dando cohesión al discurso expositivo. 






La tercera sección se denomina África, en la cual pone de manifiesto la tragedia de la existencia de niños milicianos. La cuarta sala  muestra uno de sus mejores trabajos, que le ha llevado a recibir el Premio Nacional de Fotografía, en el que muestra el drama de las minas antipersona, por lo que obtiene el nombre de Vidas Minadas. En la siguiente sala, extrapolado del discurso de las secciones, nos encontramos una serie de retratos que, a pesar de no participar en ninguna de las secciones, pueden ayudar al espectador a dar cohesión al discurso de la exposición. De igual manera, en dicha sala nos encontramos la muestra del catálogo de la misma, por el cual el espectador puede observar el corpus teórico de la exposición antes de comprarlo. 



La última sala está dedicada a la serie Desaparecidos, llevada a cabo entre los años 1998 y 2012, reflejando el drama de las familias que no saben donde se encuentran sus seres queridos, que han sufrido un secuestro forzoso y que, en muchas ocasiones, conlleva la muerte y el olvido en una fosa común, junto con otros desaparecidos. 

En cuanto a otros aspectos de la museografía como puede ser la seguridad, se encuentra subsanada mediante la presencia de guardias que vigilan los comportamientos de los espectadores, para que no se dañen de modo alguno las piezas. 
Podemos destacar igualmente la claridad en el mensaje, llevado a cabo por una buena visibilidad de las obras, que se encuentran a una correcta altura, dentro del campo de visión del espectador. 
La climatización estaba de igual manera solventada por la existencia de respiradores y ventiladores que modifican el ambiente de la sala según las necesidades de la obra de arte para su conservación. 

Queda claro que la intención de la comisaria es puramente intelectual, por la que muestra las obras de Gervasio Sánchez de igual manera que si fuera un catálogo biográfico de su obra, por el que podemos llegar más fácilmente a entender la figura del autor, así como su propio trabajo, que no sería otra cosa que la muestra de los desastres de guerra que tan alejados están de nuestra vida cotidiana. 

Para más información:

Información de la XIV Bienal de Fotografía:

http://bienaldefotografia.cordoba.es/index.php/seccion-oficial/gervasio-sanchez



Entrevista a la comisaria:


Entrevista a Gervasio Sánchez:




- Palimpsesto de Emilio Pemjean -

En esta entrada reflexionaremos sobre la disposición museográfica que se ha llevado a cabo en la exposición de fotografía e instalación de Emilio Pemjean, denominada Palimpsesto, que podemos visitar en las Galerías del Cardenal Salazar, en el interior de la Facultad de Filosofía y Letras  de Córdoba, donde se encuentra hasta el 17 de mayo del presente año.
El proyecto de Pemjean consiste en la realización de unas simulaciones arquitectónicas, ya sea mediante fotografía o mediante maqueta, en las que podemos reconocer los espacios de cuadros de mucho renombre en la historia del arte. De tal manera, podemos observar la arquitectura del cuadro de Velázquez Las Meninas, despojada de personajes, objetos y referencias de tiempo; el famoso estudio de Vermeer, sin lechera, sin muchachas con jarras de agua o niñas con collares de perlas. En este sentido, el artista entiende la arquitectura como un palimpsesto, es decir, un lugar en el que continuamente se interviene, convirtiendo al mismo en un símbolo propicio para la relectura que llega hasta nuestros días. De esta manera reflexiona sobre el tiempo, el espacio, lo ausente, la huella, memoria y manipulación de la misma. 
Entrando de lleno en el propósito de nuestro estudio, debemos inicialmente analizar el espacio en el que se lleva a cabo el proyecto museográfico de Palimpsesto: Las Galerías del Cardenal Salazar. Dicho espacio expositivo se encuentra, como ya hemos mencionado con anterioridad, en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, sede que se construyó en el siglo XVII pensado como colegio y utilizado como hospital durante las epidemias de peste que asolaron Córdoba, posteriormente fue la sede de la facultad de medicina, llegando a ser la facultad que conocemos hoy día gracias a las restauraciones llevadas a cabo en la década de los setenta del siglo pasado. Dicho esto, debemos tener en cuenta que las galerías son visitadas sobre todo por los estudiantes y profesoras que utilizan los pasillos como camino hacia las aulas, la biblioteca o los despachos. No obstante, la galería está abierta a todo el público que desee acceder a ella, que igualmente tiene la oportunidad de visitar un centro histórico de Córdoba, que se opone como anacronismo a las obras de arte contemporáneo que se exponen en el mismo. Podemos, por lo tanto, afirmar que la propia sede de la exposición es un palimpsesto, haciendo un guiño a la obra de Pemjean, donde historia, arte, tradición y vida cotidiana se entremezclan creando nuevas relecturas y huellas en su arquitectura.

            Comenzando con los aspectos técnicos de la exposición, hemos de tener en cuenta principalmente su ubicación, en el segundo piso de la Facultad, alrededor del patio principal de la misma, donde confluyen el Aula Magna y las aulas X y XI. De tal manera, aprovechando el espacio que forma, como una verdadera galería corrida formando un cuadrado, hemos de decir que podríamos comenzar la exposición tanto por un extremo o por el otro de dicho espacio.






Podemos afirmar igualmente que este lugar, a pesar de asentarse en un espacio preestablecido, consigue un buen ambiente para la percepción de la obra de arte, ya que el color neutral de las paredes, así como una iluminación difusa ayudan a mejorar la calidad de la visualización de la obra de arte.
En este sentido, podemos observar las propias piezas en la imagen inferior, en la que la obra se muestra expuesta mediante un marco blanco que sigue las líneas de elegancia formal de la propia obra. De igual manera, junto a la misma, encontramos una cartela informativa en la que se muestran datos relativos a la propia obra de arte, como el nombre de la misma o los materiales y técnicas utilizadas.


Encontramos de igual manera, unos soportes de las piezas que consideramos como una instalación realizada mediante la maquetación de espacios de obras conocidas, como hemos apuntado anteriormente, que están insertos en la misma, siguiendo de igual manera, como hemos visto en las propias fotografías, las líneas estilísticas de la obra, con una elegancia y sencillez única, que no alteran la percepción de la pieza.



Encontramos, por otro lado, una iluminación que se consigue mediante la luz difusa que aportan las lámparas de la propia facultad, obtenida mediante unos apliques blancos en forma de semicírculo que proyectan la luz hacia el techo de la galería, de modo que se consigue una luminosidad que no es focal sobre la obra, evitando así reflejos y otros elementos que alteren la percepción de la pieza y el buen entendimiento del espectador. De igual manera, dicha iluminación es suficiente para crear un buen ambiente de comunicación recíproca entre la obra y el espectador, por lo que se procura que las ventanas, que podrían insertar luz natural del exterior queden cerradas para no alterar dicha visualización de la obra. 




          Por otro lado, la buena comunicación se consigue igualmente con la utilización de otros medios como podrían ser vídeos explicativos que forman parte de la propia idiosincrasia de la obra. Por lo que el video-instalación que podemos observar en la imagen inferior es un medio de diálogo con el propio espectador que tiene la oportunidad de adentrarse, mediante recursos digitales, en la propia creación artística, entendiendo de igual manera cuál ha sido la intención del autor con sus obras.
De igual manera, encontramos un soporte en el que habitualmente el espectador puede acceder a la hoja de sala, donde vienen recogidos datos tanto del autor como de la propia obra expuesta, por lo que se facilita la comprensión del mensaje que el artista quiere hacer llegar al visitante con sus piezas. La hoja es de libre acceso y se encuentra en uno de los laterales de la galería, por lo que es fácilmente visible para la plena comodidad del espectador.







            De igual manera, es de gran notoriedad el buen uso de los medios de la propia facultad para poder conseguir una correcta seguridad de las obras de arte, por lo que se utilizan las cámaras instaladas en los arranques de las bóvedas del propio corredor de la segunda planta del centro, como podemos observar en la siguiente imagen. De esta manera, este aspecto tan importante para la integridad de la propia obra de arte, así como del propio espectador, queda paliada de una manera eficaz y totalmente funcional.







Más información en:


 http://bienaldefotografia.cordoba.es/index.php/seccion-paralela/emilio-pemjean



http://www.emiliopemjean.com/Palimpsesto



https://vimeo.com/71742476



- Génesis de Sebastiao Salgado -


Esta exposición es una gran oportunidad para conocer el trabajo de uno de los grandes nombres de la fotografía actual como es Sebastiäo Salgado. El proyecto que nos presenta se denomina Génesis, un trabajo que comenzó en los años noventa del siglo pasado cuando, tras volver a su lugar de nacimiento, la finca brasileña Vale do Rio Doce, se da cuenta de los efectos que ha tenido sobre la misma la deforestación y destrucción de la tierra. Siendo muy sensible a las transformaciones demográficas, hechos que fotografía a lo largo de su trayectoria, quedó muy afectado por el estado de las mismas; por lo que su mujer- la comisaria de la presente exposición- Léila Wanick Salgado, replantó un bosque de las mismas condiciones que el anterior y ambos vieron renacer la flora y la fauna del lugar, convirtiéndose actualmente en un espacio protegido.  De aquí parte la gran inspiración de Salgado, pero también encontró la inspiración en los parajes naturales que no habían sido alterados y conservaban de manera intacta su belleza. Esta serie consta de fotografías realizadas durante ocho años, plasmando ecosistemas alrededor de treinta y dos países distintos, y obteniendo unos resultados de total respeto a una tierra que es sumamente frágil, pero que ha estado viva durante milenios.


El proyecto está dividido en cinco series distintas, cada una representando sociedades y ecosistemas de distintas regiones del planeta:
-          Las Antártidas y los Confines del Sur.
-          Los Santuarios
-          África
-          Las tierras del Norte
-          La Amazonia y el Pantanal.

En este proyecto tenemos que tener en cuenta varios elementos en cuanto al montaje, ya que se ha optado por la utilización de la vía pública como espacio expositivo. Este hecho cambia completamente los elementos técnicos a tener cuenta, además de que tenemos que  considerar que la ciudad y más concretamente, la calle más transitada de Córdoba, llamada Avenida del Gran Capitán, más comúnmente conocida como El Boulevard; es el espacio de tránsito de muchos viandantes que pasan cada día a hacer sus compras, a trabajar o a la escuela, en definitiva, a hacer su día a día. Es por ello por lo que también se han tenido que seguir ciertos criterios psicológicos a la hora de interpretar el recorrido de la exposición para hacerla más llamativa y acercarla al público que, día tras día constituye el dinamismo de la ciudad, que es otro factor a tener en cuenta en cuanto a la percepción de una obra en el espacio abierto.
De igual manera, la percepción cambia e incluso las dimensiones de las obras se han tenido que adaptar a un entorno de tales magnitudes; por no hablar de que se han tenido que tener en cuenta que los agentes atmosféricos podrían ser desfavorables, para que la obra no se estropeara. Elementos como la luz, la seguridad y climatología han sido elementos que han cambiado en relación a una exposición de carácter permanente al interno de una arquitectura.
Comenzando por el primero de todos, la luz se consigue de manera natural, ya que se aprovechan las horas de sol por la mañana, y las de las farolas que alumbran de forma artificial, bañando de forma dispersa las obras.
Por otro lado, la climatización, hemos de decir que se han tenido en cuenta los posibles deterioros de la obra, con lo cual, están protegidas contra los mismos. No obstante, es necesaria conseguir un buen ambiente entre el espectador y las piezas, con lo cual, se ha decidido seguir un recorrido recto, donde el espectador tenga que pasar por las obras haciendo un zigzag, como vemos en la siguiente imagen.



 




De igual manera, se han creado nos soportes de bronce con forma de marcos de gran tamaño,  a través de los cuales, unas cuerdas de hierro sujetan de sus ángulos las fotografías, que son de un tamaño considerablemente grande debido a que las dimensiones cambian al ser un espacio público, pensado para el ir y venir de una masa de gente. Así mismo, en el soporte de bronce podemos encontrar la  cartela blanca donde quedaba reflejando tanto  título, como el año y el lugar en el cual se tomó la fotografía.






Otros datos:http://bienaldefotografia.cordoba.es/index.php/seccion-oficial/sebastiao-salgado