En este apartado hablaremos de la actividad creativa de Gervasio Sánchez, un reconocido fotógrafo cuya producción más importante ha sido su trabajo como fotoperiodista en escenarios bélicos, llevando a cabo reportajes de las desgracias acaecidas en las guerras así como la huella que dejan en los individuos. Esta muestra antológica está organizada con motivo del Premio Nacional de Fotografía en 2009 por su gran labor trabajando en África, Asia, Europa y América Latina. La Sala Vimcorsa expone los proyectos realizados entre 1984 y 2010, con motivo de la celebración de la XIV Bienal de Fotografía de Córdoba, llevada a cabo entre el 13 de marzo del 2015 y el 27 de mayo del mismo año.
Nuestra labor, pues, sería intentar analizar este espacio expositivo desde la perspectiva de la propia comisaria, Sandra Bastells que, desde su propia producción como fotógrafa, entiende perfectamente todas los entresijos de este arte, así como realiza una muy elaborada elección de fotografías para crear un discurso perfectamente comprensible donde autor y obra dialogan con el espectador mostrando tanto visualmente como mediante la utilización de otros medios textuales, las series fotográficas de Gervasio Sánchez. En definitiva, vamos a poder observar cómo la comisaria, especialista en fotoperiodismo, crea el discurso expositivo de otro artista cumbre de la fotografía documental. De esta manera, comenzaremos comentando las secciones en las que se ha dividido la obra de Gervasio Sánchez y, posteriormente, pasaremos a analizar los recursos técnicos empleados para los mismos.
Debemos tomar como punto de partida que la Sala Vimcorsa está construida en el interior de lo que anteriormente fuera la Casa Carbonell, que fue rehabilitada por la arquitecto Irene de Bustamante García-Mauriño, y promovida por la ya disuelta empresa municipal ProCórdoba.
Para iniciarnos en el recorrido, Sandra Bastells nos propone cinco secciones que, posteriormente, los expertos museógrafos trabajadores de la sala Vimcorsa han dispuesto según las salas existentes.
Cada sección se encuentra separada de las demás por un panel negro en el que indica el nombre de la misma, que puede ser tanto las fotografías realizadas en un determinado continente o país, o el nombre de la serie fotográfica realizada, junto con una pequeña explicación en la que el autor resume sus vivencias en dicho espacio o una introducción a lo que significó para él la creación de dicha serie, que sería crucial en sus futuras fotografías.
De esta manera, en la primera sala nos encontramos inicialmente con dos carteles explicativos tanto de la vida y obra del propio autor, por un lado, reflejando mediante sus propias palabras lo que ha supuesto para él el haber vivido tanta desolación acaecida por los desastres de la guerra; y, por otro lado, cuál ha sido el objetivo de la comisaria, gran conocedora de la obra de Gervasio Sánchez, al realizar el proyecto de la presente exposición. De tal manera, el espectador puede entender mediante dos textos cortos y concisos lo que va a ver a partir de esos paneles.
Posteriormente iniciamos el recorrido de la exposición con la primera sección, denominada América Latina, que realiza entre los años 1984 y 1992. Junto a ella nos encontramos la segunda sección, denominada Balcanes, realizada entre los años 1991 y 1999. En ambas, podemos observar fotografías en los que los desastres de guerra se hacen patentes mediante imágenes de soldados que lloran a sus compañeros fallecidos o niños escondidos tras cristales rotos. En definitiva, una sarta de fotografías de excelente calidad y suprema poética que se encuentran enmarcadas mediante la utilización de marcos negros o blancos muy simples, que embellecen el contenido del mismo.
La disposición de las mismas se realiza de manera ordenada, haciendo grupos pares o tríos de obras separadas de las correlativas, ayudando a percibir mejor el panorama que se nos muestra en las imágenes, como si no pudieran ser entendidos unas sin otras, debido en gran parte a que se repite el personaje o sigue la misma temática.
De tal manera, se distribuyen ambas secciones en una primera sala iluminada mediante una luz artificial, que se ayuda en gran parte de que la pared se encuentre pintada con un color muy neutral, conseguida mediante lámparas con apliques de raíl que, pese a que dan una luz focal, no molesta para la contemplación de las obras, ya que las mismas están protegidas con cristales antirreflejantes, como podemos observar en la imagen inferior. Así mismo, el espectador puede encontrar una pequeña cartela informativa a través de la cual se le informa del título, técnica y año en la que fue tomada la fotografía. Estos dos últimos puntos de iluminación e información se irán repitiendo en todas las salas, dando cohesión al discurso expositivo.
La tercera sección se denomina África, en la cual pone de manifiesto la tragedia de la existencia de niños milicianos. La cuarta sala muestra uno de sus mejores trabajos, que le ha llevado a recibir el Premio Nacional de Fotografía, en el que muestra el drama de las minas antipersona, por lo que obtiene el nombre de Vidas Minadas. En la siguiente sala, extrapolado del discurso de las secciones, nos encontramos una serie de retratos que, a pesar de no participar en ninguna de las secciones, pueden ayudar al espectador a dar cohesión al discurso de la exposición. De igual manera, en dicha sala nos encontramos la muestra del catálogo de la misma, por el cual el espectador puede observar el corpus teórico de la exposición antes de comprarlo.
La última sala está dedicada a la serie Desaparecidos, llevada a cabo entre los años 1998 y 2012, reflejando el drama de las familias que no saben donde se encuentran sus seres queridos, que han sufrido un secuestro forzoso y que, en muchas ocasiones, conlleva la muerte y el olvido en una fosa común, junto con otros desaparecidos.
En cuanto a otros aspectos de la museografía como puede ser la seguridad, se encuentra subsanada mediante la presencia de guardias que vigilan los comportamientos de los espectadores, para que no se dañen de modo alguno las piezas.
Podemos destacar igualmente la claridad en el mensaje, llevado a cabo por una buena visibilidad de las obras, que se encuentran a una correcta altura, dentro del campo de visión del espectador.
La climatización estaba de igual manera solventada por la existencia de respiradores y ventiladores que modifican el ambiente de la sala según las necesidades de la obra de arte para su conservación.
Queda claro que la intención de la comisaria es puramente intelectual, por la que muestra las obras de Gervasio Sánchez de igual manera que si fuera un catálogo biográfico de su obra, por el que podemos llegar más fácilmente a entender la figura del autor, así como su propio trabajo, que no sería otra cosa que la muestra de los desastres de guerra que tan alejados están de nuestra vida cotidiana.
Para más información:
Información de la XIV Bienal de Fotografía:
http://bienaldefotografia.cordoba.es/index.php/seccion-oficial/gervasio-sanchez
Entrevista a la comisaria:
Entrevista a Gervasio Sánchez:




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